La facilidad de contagio que supone el coronavirus o COVID-19 ha colapsado distintos hospitales. Ante esta situación, las consultas online o telemedicina se postulan como una solución más sencilla, eficaz y económica para muchas dudas de pacientes, además de saltarse ese riesgo de potencial contagio en las consultas in-situ. Es necesario una educación, adaptación y predisposición hacia la comunicación digital interactiva por parte de médicos y pacientes. Así mismo, las plataformas deben cumplir la Ley General de Protección de Datos establecida.

Según el diario The Economist, la telemedicina ha crecido un 60% en los últimos años, fruto del fuerte proceso de digitalización que la sociedad esta viéndose sometida. La Telemedicina, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la prestación de servicios de salud (en los que la distancia es un factor determinante) por parte de profesionales sanitarios a través de la utilización de tecnologías de la información y la comunicación (TICs) para el intercambio de información válida para el diagnóstico, el tratamiento, la prevención de enfermedades, la investigación y la evaluación y para la formación continuada de profesionales sanitarios, todo ello con el objetivo final de mejorar la salud de la población y de las comunidades.

El progreso en las tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas a la salud ha sido fundamental, todo ello junto con el uso generalizado de internet en los hogares y el incremento de las capacidades de los teléfonos móviles y otros dispositivos, que han propiciado el desarrollo de la actual Telemedicina. La telemedicina se presenta por tanto como instrumento clave para hacer una sanidad más sostenible y mejorar la salud de las personas: ahorro de costes y mayor eficiencia a nivel asistencial, además de suponer una importante mejora  de la prestación sanitaria en regiones consideradas inaccesibles o de difícil acceso a la asistencia sanitaria.

Soluciones que ofrece la telemedicina:

– La telemedicina evita desplazamientos innecesarios y el colapso de los centros sanitarios, proporcionando comodidad para el paciente y ahorro para el sistema.

– Disponibilidad de especialistas en áreas rurales, servicios de urgencia y turnos de guardia.

– El paciente prioriza cada vez más la calidad de su diagnóstico y el tiempo de respuesta.

– Optimización asistencial: Mejores tiempos de respuesta, reducción de listas de espera y mejor asistencia al paciente.

– Optimización y reducción de costes y mejora de la productividad en el uso de los recursos. Posibilidad de cubrir necesidades puntuales a un menor coste.

– Posible solución a varios de los principales retos de la salud actual: envejecimiento, enfermedades crónicas, demanda creciente de usuarios de corresponsabilidad y déficit de especialistas en determinadas áreas geográficas.