El linfedema es un bloqueo del sistema linfático que provoca un exceso de linfa (fluido que ayuda a combatir las infecciones y enfermedades). Esta acumulación causa hinchazón crónica en una o varias partes del cuerpo, provocando un aumento de volumen, un efecto de pesadez y una reducción de la movilidad en la zona afectada.

¿Cuáles son las causas del linfedema?

La causa más frecuente es la extirpación de los ganglios linfáticos. Se trata de un efecto secundario que afecta a un 20% de las pacientes que han sufrido una mastectomía tras un cáncer de mama, especialmente si también han recibido radioterapia.

Con la cirugía oncológica, al extraer los ganglios, se eliminan los órganos responsables del drenaje de la linfa, provoca su acumulación en las extremidades. Las partes afectadas por el linfedema se van fibrosando y endureciendo progresivamente y aumentan de tamaño. Esta condición produce una mayor probabilidad de padecer infecciones en la zona afectada por el linfedema.

 

 

El 60% responden favorablemente a la cirugía del linfedema.

 

¿Dónde se puede producir un linfedema?

Generalmente afecta a los brazos y piernas, aunque con menos frecuencia se puede dar en otras regiones del cuerpo, como los genitales o la cara. Puede producirse de manera primaria (sin causa conocida) o secundaria, por ejemplo, tras la extirpación de los ganglios de la axila por un cáncer de mama, o de la ingle, por un cáncer de piel, o tras la administración de radioterapia en estas zonas.

¿Cómo se trata un linfedema?

La microcirugía del linfedema permite corregir el linfedema. Esta novedosa técnica importada de Japón ha arrojado luz sobre la manera de tratar la aparición de esta irregularidad en algunos pacientes y supone un claro avance. Además, no sólo se trata de una solución para los pacientes que hayan sufrido cáncer de mama, sino también para otros linfedemas secundarios y e incluso los primarios.

Procedimiento Quirúrgico

El tratamiento del linfedema es fundamentalmente conservador (no quirúrgico), realizado por rehabilitadores y fisioterapeutas, y consiste en la aplicación de medias de compresión y masajes de drenaje linfático. En algunos casos, se pueden aplicar técnicas quirúrgicas para disminuir la severidad o la progresión del linfedema. Existen técnicas de microcirugía principales cuya finalidad es intentar restablecer el flujo linfático en la zona afectada:

  1. Transferencia Ganglionar Microquirúrgica: Consiste en extraer ganglios sanos con vasos sanguíneos para trasladarlos a la axila mediante microcirugía. De esta forma, se restituyen los ganglios extirpados como arte del tratamiento contra el cáncer; una vez injertados en la axila, crean una nueva red de vasos linfáticos. Esta cirugía se lleva con anestesia general y dura entre 4 y 5 horas. La hospitalización 3 o 4 días.
  2. Derivación Microquirúrgica Linfático-Venosa: Consiste en derivar los vasos linfáticos superficiales (justo bajo la piel) con las venas subdérmicas en el brazo afectado mediante técnicas de microcirugía. De este modo se intenta restablecer el flujo de linfa hacia el sistema venoso, para que no se acumule en el brazo. Esta técnica requiere de 1 día de ingreso hospitalario.

En general, se suelen utilizar las dos técnicas quirúrgicas en el mismo paciente.

En algunos casos, cuando estas técnicas funcionales no son posibles (por ejemplo, en casos muy avanzados en los que el sistema linfático se ha fibrosado completamente y no es recuperable), se pueden realizar técnicas paliativas, como la liposucción, con la intención de disminuir el volumen y pesadez del brazo.

Los resultados

La respuesta a la cirugía dependerá de las circunstancias médicas de cada paciente y del estadio del linfedema. Es importante intervenir el linfedema lo más pronto posible, a poder ser durante el primer año de su comienzo, ya que aún no ha instaurado y no hay fibrosis residual. De esta forma, se obtienen resultados más satisfactorios.

Si el linfedema no es muy crónico, el 60% de las pacientes responden favorablemente a la cirugía, presentando una disminución significativa del linfedema. En otros casos, se evita la progresión del linfedema a fases más avanzadas. Después de la cirugía la paciente debe mantener el tratamiento rehabilitador y fisioterápico, aunque en ocasiones con una frecuencia e intensidad menores que antes de la cirugía.

Autor:

Por Dr. José Ramon Castelló Fortet
Cirugía plástica, estética y reparadora en Madrid
El Dr. Castelló Fortet es un reconocido especialista en Cirugía Plástica,
Reparadora y Estética tanto en España como en América.

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